Cleopatra Stratan: ¿niña prodigio o niña producto?
•13 mayo, 2007 • 17 comentariosAuto-Tune (de Wikipedia):
Auto-Tune es un procesador de audio de propietario creado por Antares Audio Technologies para corregir el tono en ejecuciones vocales e instrumentales. Es usado para enmascarar inexactitudes y errores y, debido a su uso cada vez mayor en la música moderna, le ha permitido a muchos artistas producir grabaciones con afinación mucho más precisa.
Auto-Tune esta disponible como un plugin para programas profesionales de audio usados en entornos de estudio, tales como ProTools, y como “stand-alone”, unidad de “rackmount” para procesamiento en presentaciones en vivo.[1]
La armonización esta pensada para incrementar la calidad musical de las partes vocales sin que sea evidente que el canto ha sido procesado. Sin embargo, con valores extremos en los parámetros, el Auto-Tune se ha convertido en un popular efecto de voz distintivamente electrónico, similar a la parte vocal escuchada en “Believe” de Cher, “Only God Knows Why” de Kid Rock, “One More Time” de Daft Punk, “Days Go By” de Dirty Vegas, “Blue” de Eiffel 65, “Y Yo Sigo Aquí” de Paulina Rubio, y “Freak Like Me” de Sugababes.
Software similar operando en el ambiente del tiempo está disponible para corregir ritmo y métrica para percusionistas.
La industria discográfica del hit nos ha acostumbrado tanto a este
efecto que a la mayoría os cuesta reconocerlo. Para los que nos
dedicamos a la música, en el caso de Cleopatra Stratan nos parece
exageradamente evidente el empleo del auto-tune. Una cosa es usarlo para
mejorar la afinación y enmascarar errores… pero cuando el auto-tune
“canta” se debe fundamentalmente a dos motivos: 1) producir un efecto
estético y 2) la canción está tan “mal cantada” que sólo es posible
arreglarla utilizando parámetros de corrección muy altos, de forma que
el efecto se nota inevitablemente.
Pues bien, el hecho de que en todas las canciones que he escuchado de esta niñita cante el auto-tune más que el paladar de Chewbacca, me sugiere más bien la segunda opción. No hay más que escuchar cualquier interpretación en directo de Cleopatra: de repente su voz se convierte en la de una niña normal, con sus imprecisiones en la afinación. De prodigio nada, tan sólo un papá, Pavel Stratan, que ha visto en su hija la posibilidad de ganar mucha “Ghita“. Una niñita muy cuca, una buena dosis de auto-tune, unas cuantas canciones pegadizas y ¿la opinión pública se pone a hablar de niña prodigio? Eso es lo que nos pasa: nos quedamos embobados una vez más ante la apariencia. El producto vale lo que parece, da igual que sea un móvil, unos pantalones o una niña de cuatro años con la infancia explotada.
Pues bien, el hecho de que en todas las canciones que he escuchado de esta niñita cante el auto-tune más que el paladar de Chewbacca, me sugiere más bien la segunda opción. No hay más que escuchar cualquier interpretación en directo de Cleopatra: de repente su voz se convierte en la de una niña normal, con sus imprecisiones en la afinación. De prodigio nada, tan sólo un papá, Pavel Stratan, que ha visto en su hija la posibilidad de ganar mucha “Ghita“. Una niñita muy cuca, una buena dosis de auto-tune, unas cuantas canciones pegadizas y ¿la opinión pública se pone a hablar de niña prodigio? Eso es lo que nos pasa: nos quedamos embobados una vez más ante la apariencia. El producto vale lo que parece, da igual que sea un móvil, unos pantalones o una niña de cuatro años con la infancia explotada.
